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He podido terminar de leerme entre la lista de libros que intento leer y no tengo tiempo, el libro sobre liderazgo emocional “Líder Emocional” y me me he quedado con ciertas cosas que quiero que veamos para ser un buen líder emocional, ya que todos sabemos cómo debe ser un líder.

La verdad que no recuerdo si leí o estudié la teoría del cambio intencionado de Richard Boyayatzis, que nos venía a decir que las personas cambian y se desarrollan cuando el futuro que buscan es el deseado y relevante para sus vidas. Trabajando plenamente y con tesón. Ahora cuando hablemos del liderazgo emocional veremos cómo este enfoque teórico genera energía para el cambio y permite a los integrantes de una organización comunicar de forma reciproca con franqueza y autenticidad.

Para que se produzca liderazgo emocional,  dirigir es movilizar la energía de los miembros que componen su equipo, otros grupos o la gente que participa en una organización. Inspiran y motivan mediante la visión, el sentido, la esperanza y el propósito. Así aumentando la productividad ya que han dado cauce al talento, la flexibilidad y la creatividad. Cuando hablábamos de organizaciones inteligentes, hablábamos de que construir una cultura que sea resonante, requiere lo mejor de cada miembro del grupo. Si hay que cambiar la cultura lo primero que tenemos que ver es como se dirigen las personas. Estas conductas de cambio pueden cultivarse y aprenderse apoyándose en sus propias experiencias y en el modo que sus modelos mentales de poder y liderazgo informan actualmente su manera de pensar.

Lo primero es darnos cuenta que tenemos mucho poder en nuestro papel de líderes y en segundo, aprendemos como encauzar nuestras relaciones con las de los otros miembros del grupo hacia nuestro poder y autoridad. Asumir el poder personal es algo crucial que no todo el mundo llega a darse cuenta que tiene. Les hablo de un poder formal o informal, pero en este caso es un requisito vital para el éxito del liderazgo.

liderazgo

A veces la humildad de cada uno de nosotros pone escalones a la hora de observar la influencia de la posición de poder que ostentamos en nuestra vida laboral. Ciertas culturas no ven con demasiados buenos ojos que un miembro asuma poder, o la concepción de norma social nos impulsa a minimizar nuestra autoridad real y negar que nuestro poder ejerza realmente influencia en la gente. A veces el tomar el poder de una forma excesiva hace no saber poseer el poder de un modo equilibrado y percatarse de las influencias que se ejercen en las percepciones, conductas, emociones de los demás nos hace ser líderes menos efectivos. En los estudios de poder y autoridad de J. P. French Jr. y B. Raven en su obra “The bases of social power” muchas personas piensan en el concepto de liderazgo como un poder legítimo. Nunca más lejos de la realidad confundir liderazgo con autoridad autoimpuesta.

Las personas que aun sin saber que son líderes se dan cuenta de su poder pueden empezar a utilizarlo más concienzudamente y de una forma más consiente. Llegaran a ser buenos líderes y mejoraran con más facilidad su liderazgo. Por lo tanto nos vamos a quedar con una palabra al hablar de liderazgo emocional. Asumir. Asumir poder.

Propongo un ejercicio. Sobre los grupos a los que pertenece y piense su rol, descríbalo, piense por qué las personas y grupos recurren a ti en busca de ayuda, guía u orientación y piense que espera de ti la gente. De alguna manera podrás darte cuenta de que subestimaba su poder y autoridad más de lo que creía.

La mayoría de las personas no nos damos cuenta de la cantidad de roles que llegamos a asumir hacia una solución. Recuerda que nuestro estado de ánimo es contagioso y como buenos lideres emocionales podemos crear  resonancia y clima para contribuir al éxito.

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