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Como nos habla Aronson en su libro “El animal social”, el primer psicólogo social aficionado debió de vivir en una caverna y se preguntó sin duda que podría hacer para que el compañero de una caverna próxima le apreciase más o le odiase menos.

Para entender un poco más sobre que es la inteligencia social me gustaría introducirnos en la idea de que la inteligencia no es solo está formado por un rasgo.

Según Gardner los humanos disponemos de una serie de inteligencias a las que llamamos inteligencias múltiples.

Si nos tomamos la osadía de interpretar a Gardner nos encontraremos con seis tipos de inteligencias.

Una inteligencia abstracta, otra emocional, otra cenestésica, una inteligencia práctica, otra estética y por ultimo una inteligencia social. Estas seis inteligencias forman un todo. No nos pararemos a definir cada una de ellas, pero para hacernos una aproximación de que es la inteligencia social.

Karl Albrecht la define como «la capacidad de llevarse bien con los demás y conseguir que cooperen con nosotros».

Dentro de la Inteligencia social podemos ver la polaridad que tiene esta y la dividiremos en comportamientos tóxicos y comportamientos nutritivos. Para comprender lo que es un comportamiento tóxico vemos como son personas que usan sus habilidades de inteligencia social para que los demás se sientan devaluados, furiosos, culpables o simplemente inadecuados. En cambio los comportamientos nutritivos como así los define Karl Albrecht son «los que hacen que los demás se sientan valorados, apreciados, capaces o respetados«.

Un indicador de alta inteligencia social es la de la persona que tiene grandes comportamientos nutritivos con su grupo. Por el contrario las personas toxicas a menudo están inmersas en sus propios problemas personales que no comprenden hasta que nivel esas conductas toxicas pueden ejercer hacia los demás.

Una buena forma de valorar la interacción de habilidades con los demás a escala personal es con el modelo S.P.A.C.E.

  1. Conciencia Situacional: definida de forma sencilla como la capacidad que tenemos los seres humanos para interpretar los comportamientos de la gente en situaciones específicas.
  2. Presencia: Son todas aquellas señales verbales como no verbales que usamos a diario para obtener una buena comunicación, pero también usadas como sistema de evaluación hacia los demás.
  3. Autenticidad: Tendremos que mostrarnos a la sociedad tal y como somos, porque todos también tenemos conciencia situacional y caeremos en que la forma de juzgarnos no sea la esperada en ese momento.
  4. Claridad: Debemos saber comunicar y hacerlo bien, hay que ser claros y adaptarse para que esas personas cooperen con nosotros.
  5. Empatía: Aquí hablaremos del sentimiento compartido entre dos personas, más bien es la forma de conectarnos con ella, generando una interacción positiva y cooperativa.

Una vez que ya nos hemos aproximado a la teoría, tendremos que preguntarnos que esto de la inteligencia social para que nos sirve y en el caso de que tuviéramos grandes dotes de inteligencia social, ¿conseguiríamos algo?

Supongamos que tenemos altas dotes de inteligencia social y pudiéramos contagiar esa emoción a otras personas. Todo esto es tan fácil como el aprendizaje. Supongamos un directivo de una gran empresa, sus emociones si tienen altas cargas de inteligencia social supondrán que si yo hago algo y mis trabajadores aprecian esa emoción y presentamos esa emoción a una situación que no la tiene. El maestro Pavlov nos diría que estamos creando una situación de condicionamiento. Si un trabajador cuando tiene un problema se detectarlo, se comprenderlo y se ponerme en su lugar, si además de todo esto consigo que con mis habilidades sociales, a este trabajador, cargarle de una forma positiva emocionalmente hablando, habré como buen directivo hacer que una situación poco agradable a que este señor padece, la empiece a ver como más positiva y habremos activado ese rapport emocional.

Recuerde ojala consiguiéramos el don de vernos a nosotros como nos ven los demás, porque como decía el poeta escocés Robert Burns, nos libraría de más de un bochorno y devaneo.

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