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¿Llama el éxito al éxito? A todos nos gusta el éxito. Vencer todos esos retos de nuestro día a día nos hace sentir bien y a su vez nos estimula para afrontar nuevos y más retos. Esto es lo que se conoce como efecto ganador winner effect.

Hemos comenzado el 2014 y mi felicitación este año ha sido desear a mis allegados «Clientes, familia, amigos y éxito tengas en este 2014«. ¿Qué es el éxito? ¿Cómo nos condiciona? ¿Cómo funciona?

Una de las principales figuras científicas que nos habla del éxito es Ian Robertson. Nos muestra como el efecto ganador, bien dosificado, nos impulsa a la innovación y nos hace más competitivos, pero también hay que tener cuidado con no dejar que el éxito nos domine o por el contrario el efecto que puede ser bastante negativo.

[button background=»#F96E5B» color=»#f8f8f8″ size=»medium» link=»http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17439760.2013.812232?journalCode=rpos20#.Usyg6vTuITo» target=»blank»]Estudio Ian Robertson[/button]

Ganar, ganar y ganar.

Una de las cosas que más nos gusta a los «humanos» es ganar. Ya sea jugando al fútbol, tenis, ligando en una discoteca con los amigos… El hecho de competir es el motor que nos ha permitido ser lo que somos y llegar donde estamos ahora. Este impulso que nos lleva al éxito nos hace caminar siempre por una hoja de doble filo.

Por un lado las personas colaboramos con los demás, intentamos conseguir objetivos comunes y mejoramos el entorno. Por otro lado somos seres egoístas y vamos buscando el beneficio personal. Entre ambos extremos nuestra psique intenta mantener un difícil equilibrio. Pero esa lucha entre ángel y demonio que todos tenemos tiene respuesta en una simple cuestión fisiológica.

Podemos decir que el éxito es como una droga. Nos hace sentir bien, nos quita los miedos, la ansiedad y los estados depresivos. También mejora las capacidades cognitivas y nos hace seer más creativos.

El éxito comparte circuitos cerebrales con los de la cocaina y es aquí donde tenemos que ver la otra cara de la moneda del éxito. Cuando ganamos siempre, nuestro cerebro corre el riesgo de intoxicarse con un exceso de tetosterona y dopamina puede hacer que nos obsesionemos con el éxito. Cuando eso pasa, la planificación y la búsqueda de placer se paralizan sin importarnos los objetivos que teníamos inicialmente, aumentando nuestro egocentrismo y reduciendo nuestra empatía.

Respuesta bioquímica del éxito.

Cada vez que ganamos en algo nuestra bioquímica cambia. Segregamos tetosterona y esta hace que aumenten los niveles de dopamina activando las zonas neuronales en las que desarrollamos nuevos planes, objetivos y estrategias. Así podemos decir que ganar nos prepara para volver a ganar. Además la dopamina activa nuestro circuito de recompensa que es el lugar que procesa el placer y nos ayuda a repetir una conducta. Si hemos ganado una vez, querremos ganar muchas más. Los receptores de tetosterona aumentarán en número y la próxima vez la experiencia de éxito será aun más gratificante. Estamos modificando nuestra conducta a través de la bioquímica.

En el Documental de Redes para la Ciencia de E. Punset ahonda sobre el éxito y cuales son los procesos cognitivos y comportamientos que propician al mismo.

¿No os habéis preguntado alguna vez por qué algunas personas creen que siempre van a ganar y otras son tímidas no se ven para nada como ganadoras?

Para Ian Robertson no hay una única respuesta. Las experiencias de éxito tempranas y la confianza que generan son un factor clave porque lo fundamental del éxito es que el éxito llama al éxito. Se trata de tener un feedback positivo. Así que si tienes éxito en la vida, estás más preparado para tener éxito, vistos los efectos que el éxito provoca en la mente y el cerebro.

Podemos también preguntarnos por qué siempre queremos ganar. La respuesta según Ian Robertson está en que queremos ganar por muchas razones, una es que «nos hace sentir bien. Es como tomar una droga. Nos sentimos bien y repetimos aquello que nos hace sentir bien. Segundo, al ganar una vez probablemente volvamos a ganar en el futuro«. El concepto de «la próxima vez» llevado a la anticipación de la recompensa.

 El caso de Dominique Strauss-Khan

Le bûcher des Vanités: Dominique Strauss-Kahn, painted portrait _MG_8205004Se sabe que el Director del FMI tenía una personalidad con adición al sexo. Había tenido problemas incluso antes del gran escándalo que provocó su caída y que él mismo confesó. En conducta se sabe que las motivaciones y deseos humanos pueden verse condicionados por la práctica repetida aumentando todavía más el deseo inicial.

El poder también aumenta el deseo sexual porque ambos sistemas funcionan a través del mismo mecanismo cerebral llamado “circuito de recompensa”. Así que cada vez que nos sentimos bien porque alguien nos elogia, algún compalero se fija en nosotros o practicamos sexo, es ese mismo circuito el que hace funcionar el sistema.

Exito y drogas ¿qué tienen en común?

Is there a link?La cocaína es una droga adictiva porque logra adueñarse del circuito de recompensa que es el grupo de  neuronas que se encuentran dentro del cerebro y que producen dopamina. El incremento de la dopamina hace que nos sintamos bien, que nos sintamos a gusto. Nos sentimos recompensados de distintas maneras.

El éxito activa el mismo sistema e incrementa el deseo sexual y también nos convierte en personas más inteligentes. Necesitamos líderes que ganen inteligencia al tener poder y reduzcan el estrés.

La  dopamina reduce el cortisol (hormona que provoca el estrés) de modo que las personas son más capaces de actuar a un nivel basal máximo. Podemos decir que biológicamente  los efectos del poder sobre el cerebro son necesarios para que tengamos líderes capaces de enfrentarse al estrés y de ser optimistas, que tengan visión de futuro y puedan dirigir de forma óptima.

Éxito y edad.

Vemos como los jóvenes están dispuestos a hacer sacrificios para triunfar. En parte se debe al hecho de que ven el horizonte de la vida muy lejano por eso están dispuestos a  hacer esos sacrificios para obtener beneficios en el futuro. Cuando se llega a una edad más madura  el tiempo que queda es más corto y por lo tanto en términos psicológicos empiezas a analizar utilizar el principio de economía o de los costes y beneficios de los sacrificios que estás dispuesto a hacer para conseguir el éxito. Por eso es bueno a veces tener un jefe mayor en una organización y otras veces  es mejor que sea joven. En parte por razones psicológicas pero en parte también por razones biológicas.

El motivo es que en personas mayores los niveles de testosterona decrecen y también los de  dopamina. Cuando los niveles de dopamina en el cerebro se reducen, se ralentiza el  funcionamiento del cerebro. El razonamiento va más despacio y decae la agudeza mental. ¿Podemos decir el éxito es   algo propio de jóvenes? Si nos fijamos bien existen personas con  mucho poder  en el mundo c¡y son maduras. Se trata de personas excepcionales que tienen una energía estraordinaria desde que nacieron.

Recuerda que si gestionas organizaciones o personas los niveles de dopamina y testosterona se mantendrían altos por  lo que ser el jefe de una gran organización o controlar a mucha gente pueden ser un fármaco  anti envejecimiento muy potente.

¿Qué es para ti el éxito?

 

Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia.
Ian Robertson

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18 comentarios

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