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Por más ricos e influyentes que seamos, nunca tendremos tiempo suficiente a lo largo del día para hacer todo lo que queremos. Hablamos del coste de oportunidad, que sencillamente plantea la cuestión de si nuestro tiempo o dinero estarían mejor invertidos.

Vamos a poner un ejemplo que casi todos conocemos, pero lo podemos aplicar a cualquier aspecto de nuestra vida.

¿A cuántos eventos de Networking has ido este último año?. Piénsalo y luego calcula tu coste de oportunidad. ¿Os salen las cuentas?

Cada hora de nuestro tiempo tiene un valor. Cada hora que dedicamos a algo dado podría, con cierta facilidad, utilizarse de forma diferente, ya sea en ir a un evento, aprender algo nuevo, dormir o ver una película. Cada una de estas opciones tiene un coste de oportunidad diferente sumando oportunidades perdidas. Supongamos que queremos ir a un evento de networking. La primera posibilidad es ir al nuevo evento que todo el mundo habla de nuestra ciudad, pero las entradas son caras ¿Nos merece la pena? Pensemos ¿para qué nos hace falta ir? y razonémoslo. Cojamos el programa, los invitados, el público asistente y contestemos a la pregunta. Tampoco queremos que nuestra imagen se asocie a la persona que va a todos los eventos porque no tiene nada mejor que hacer (en esto hay verdaderos profesionales).

Coste de oportunidad: uso alternativo de nuestro tiempo y dinero.

Veamos otro ejemplo con la decisión de ir o no a la universidad. Por un lado, hay que tener en cuenta que los años dedicados a estudiar reportan abundantes recompensas, tanto en términos intelectuales como sociales, así como el hecho de que los licenciados tienden a disponer de mejores oportunidades laborales  (dependiendo la carrera elegida y lo que te guste en lo que vas a dedicar  1/3 de tu vida, pero ese es otro tema). Por otro lado habría que considerar los costes de las matrículas, libros y del trabajo que es necesario realizar para aprobar cada curso. ¿Ha merecido la pena? En mi caso en un sí. Sin embargo, esta forma de plantear el problema pasa por un alto el coste de oportunidad: los 6 años que pasamos en la universidad podrían dedicarse a un empleo remunerado, en el que además de dinero en efectivo ganaríamos una valiosa experiencia laboral que mejoraría nuestro currículo. ¿Volverías a estudiar lo mismo?

«Desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto, el «coste» de cualquier cosa es el valor que tiene en sus usos alternativos.» Timas Sowell.

Buenos días

Oportunidades perdidas

El concepto de coste de oportunidad es tan importante para las empresas como para las personas. Piensa, por ejemplo, en una fábrica de zapatos. El propietario planea invertir medio millón de euros en una nueva máquina que acelerará el ritmo de producción de zapatos de cuero. Ese mismo dinero podría igualmente ponerse en una cuenta bancaria en la que ganaría un 5% de interés anual. Por tanto, el coste de oportunidad de la inversión es de veinticinco mil anuales: la cantidad a la que se renuncia al invertir en la maquinaria.

Volvamos a los eventos de networking. Consideremos la regla económica más famosa de todas: no existen comidas gratis. incluso cuando alguien se ofrece a invitarnos a comer por nada, sin esperar que le devolvamos el favor, el almuerzo nunca será completamente gratuito. El tiempo que se pase en el restaurante siempre nos costará algo en términos de las oportunidades que dejamos pasar. Tienes que tener claro para que vas ese evento de networking, cada uno de nosotros tendremos un motivo por el que haver ido y analizar nuestro coste de oportunidad: aprendizaje, sociabilidad, contactos, proyectos… ¿os ha merecido la pena?.

Algunas personas encuentran la noción del coste de oportunidad sumamente deprimente, y la idea de pasarse toda la vida calculando si su tiempo estaría mejor empleado haciendo, algo mas rentable o mas divertido les resulta insoportable. No obstante, en cierto sentido se trata ale algo que forma parte de la naturaleza humana: somos como calculadoras inconscientes que están todo el tiempo valorando los pros y los contras de nuestras decisiones. En el mundo de la empresa, existe el eslogan value for money o valor por dinero.  Si al evento que vas a ir sacas algo de valor, el pago o el tiempo del mismo habrá merecido la pena.

Sin embargo, hay que tener en cuenta el value for time, «valor por tiempo». Dado que el principal límite que tienen nuestros recursos es la cantidad de horas que podemos dedicar a algo, buscamos maximizar los beneficios que obtenemos de nuestra inversión de tiempo.

¿Iremos al evento? ¿Hemos calculado nuestro coste de oportunidad? ¿Vamos solo para la cerveza y el postureo?

Basado en el libro 50 cosas que hay que saber de economía.

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