Sobre la cultura organizacional y el amor. La culpa es de Netflix…

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Cuando las organizaciones invierten en cultura organizacional, nos vienen a la mente cientos de ejemplos de grandes empresas en las que el éxito en invertir en procesos de agilidad organizacional está más que justificado, es rentable y con visión a medio o largo plazo sale a cuenta. A mi me recuerda al amor.

¿Qué es invertir en cultura organizacional?

Creo que uno de los stops que las empresas se encuentran en las organizaciones somos las propias personas.

Antes de que me tires un zapato a la cara, me gustaría que recorriésemos algunas capítulos en las que seguro que tienes a más de un compañero en el que empatizas a ese stopper de la cultura organizacional. ¿No somos los culpables por el cual el amor funciona o no?

(He escrito esto con el maestro Ludovico Einaudi de fondo)

 

Chapter 1: EL amor.

“Todo es sí antes de la contratación.”

Las empresas nacen, crecen y necesitan talento. No dudemos que las empresas la hacen grandes las personas y éstas, hacen grande a la cultura. Como dice Satya NadellaEl CEO de una empresa tiene que velar por la cultura de una organización”, no puedo verme mejor reflejado, pero yo lo bajo a que “cada uno de los miembros de una organización tiene que velar y poner mecanismos de control para que la cultura sea la que tiene que ser y no otra”.

Cuando gestionas personas, equipos o empresas, tenemos que tener presente que una estabilidad de comportamiento en las personas hacen que la probabilidad de éxito en crecer como organización y como cultura esté asegurada. No vale crecer de manera orgánica y no en mentalidad organizacional.

¿Son inteligentes las organizaciones? No sé si tengo respuesta a esa pregunta, pero lo que tengo claro es que algunas empresas tienen las estructuras, las dinámicas y compromisos con la cultura organizacional para que sean menos idiotas que las que vemos al lado.

La estabilidad de la cultura organizacional es como el amor que todos conocemos. Ese amor que todos habéis conocido, sentido, llorado y disfrutado.

Si tenemos que comenzar por un momento dado de esta historia, es el de esas primeras fases en las que todos prometemos y empatizamos con la empresa en la que vamos a estar y no ponemos un no a ninguno de los condicionantes del propio trabajo, organización y compromisos. Desde fuera y con unas cuantas entrevistas a la espalda, lo que se ve es que los candidatos cuando realizas esa entrevista lo ven como un reto positivo en sus vidas, como una forma de ser una mejor versión de  nosotros mismos, de crecer, de …, y tengo que decir que conozco a empresas que ponen mecanismos para que esto ocurra (ahora es cuando alguien dice que las empresas no motivan a su gente, no les hacen planes de formación, son monolíticas… Os diría que sí, pero no es el tema ni mi empresa) con plataformas de formación adecuadas al vertical de organización que son. Nuevas formas de entender el trabajo con carta abierta a trabajar desde casa. Bonificaciones por captación de talento o simplemente decidir dónde quieres estar en la empresa para idear y crecer junto a ellos. Cada una de las empresas tendrá sus recetas de mejora, yo conozco las nuestras y no son ni mejores ni peores, pero ahí están a disposición de las personas que se han acercado a nosotros.

Sin enredarnos mucho, estábamos hablando de esa fase en la que todo es sí a la empresa. Escuchamos afirmaciones como: a mi me encanta formarme”, “nunca dejaría un trabajo sin acabar”, “la calidad en el entregable es lo primero, nunca me conformaría con menos de un 8” o el de “aquí estamos para tirar todos y me tenéis a mi el primero”.

Como en el amor, en esos primeros estadios o meses de relación en los que todo nos parece bien. Los sitios a los que vamos, los amigos de tu pareja, su música, películas, series… Podría escribir miles de conductas en las que de primeras todos encajamos en una relación y nos parece que la vida y tu pareja es todo de 10. De igual manera ocurre en la empresa. Al principio todos estamos enamorados. La empresa por contratar a la persona adecuada y la persona por encontrar a la empresa de su vida.

Chapter 2: La serienovela.

“Cuando Netflix nos fastidió la vida.”

Un día llegas a casa y te apetece ver una serie en Netflix. Es aquí  cuando el mundo se acaba, se derrumba, todo el mal que está por llegar acontece.

Tu pareja acaba de comentarte que no quiere ver la serie que tu propones. Hasta ahí todo bien, tienes muy mal gusto eligiendo y esta vez no sería de otra forma. Tu pareja deja bien claro que “no le apetece, que propongas otro plan, que ese tipo de series son muy aburridas”, pero no te ofrece una solución a tan inquietante dilema.

Un no y apáñate. Un no y a ver si vuelves a equivocarte. Un no y… En esa fase de la relación encuentro mucho paralelismo con algunas personas dentro de las empresas. Un día necesitas que trabajen de otra manera, aplicando nuevas metodologías, formación, calidad, apretarse en un momento dado para entregar ese proyecto que es vital y…, llegó Netflix a nuestras vidas.

Todo son noes.

No a este proyecto no se puede presentar en esa fecha por…

No a es que no tengo tiempo de (añade lo que quieras)…

No puedo …(añade los noes que has vivido o se te han pasado por la cabeza).

Cuando la empresa no ofrece alternativas en la forma de pedir y no dar, el sistema está descompensado. Ahora cuando la empresa sabe que si te quedas a terminar una propuesta, puedes tomarte un día libre o si te formas puedes optar a crecer dentro de la organización en responsabilidades o sueldo, el problema no es de la empresa.

Los problemas en el amor son las personas. En la cultura organizacional de la empresa también pueden ser las personas.

Volviendo a Netflix. Si antes de salir con tu pareja le decías que te encantaba ver Juego de Tronos (¡mierda!, eso es HBO)y vas ya por la 4 temporada como un campeón. Cuando vas a poner la 5 te dice que Juego de Tronos en una basura, tu mundo se desestabiliza, te crea intranquilidad, miedos e incluso te sientes perdido. Piensas realmente que alguien ha engañado a alguien durante este tiempo.

Dicen que seríamos capaces de cambiar la trayectoria de un cometa con pequeños golpes constantes en el mismo (Impacto cinético). Lo mismo ocurre con la cultura en una empresa. Son aspectos tan pequeños que no les damos la importancia necesaria y olvidamos, aunque esos pequeños gestos cambian a una organización sin ella darse cuenta. De manera positiva a negativa o incluso al revés.

Las personas que pierden el compromiso por el trabajo, su calidad, sus esfuerzos, su formación, su relación con el cliente, con… y se les ponen medidas o excusas para amortiguar lo que se pide, tiene un nombre en psicología. Nosotros lo denominamos “locus externo”, como que todo aquello que me rodea es el culpable en mi forma de hacer, organizarme, sentir o pensar. Aunque todo se refleje en un espejo, ellos siempre dirán que no. 

Nunca me gustó Juego de Tronos, el culpable es … (Eres tu, nunca lo dijiste).

En el amor pasa lo mismo, cuando no ves mas allá de la realidad, que es de las pocas cosas no opcionales en esta vida, no deberías compartir una relación el resto de tu vida con alguien que te ha mentido en algo básico como que no le gustaba Juego de Tronos.

Chapter 3: El miedo.

“La acción de la inacción”.

Seguro que hemos vivido ese tipo de situaciones que he llevado al extremo cómico, vulgar e incluso con cierto grado catártico por lo que veo, me cuentan, huelo o imagino, pero no me podrás negar que es algo que no sale de la realidad de una pareja y de una empresa.

Cuando ocurre esto, nuestra psique, que está programada para la supervivencia y no para la felicidad, se amolda a los procesos de los noes y se va adaptando como plastilina para que, si hablamos de una relación, no nos veamos solos en la vida (aquí siempre alguien me dice que le da igual estar solo, pero la soledad, la muerte … son miedos evolutivos universales).

Lo mismo ocurre en la empresa. Cuando no actuamos por y para la cultura de la misma, puede que se empiecen a crear subculturas que en un principio no controlábamos, que no queríamos o que no habíamos prestado atención. Los comportamientos más importantes de la vida pasan cuando no prestamos atención o ¿no te habías dado cuenta?.

Creo que muchas veces esa inacción provoca mas daños que el miedo a tomar decisiones.

Creo que el dejar a tu pareja cuando ves que no tienes puntos en común infranqueables, no debería de arrojarnos a estar siempre a su lado. Creo que si una empresa detecta que la cultura se está desviando por caminos que no tienen punto de encuentro comunes con sus valores, un trabajadores, socios, proveedores…, debería pensar que está en la línea roja y la empresa no vacilar en mover ficha.

Sigo escuchando amigos decir que siguen con sus parejas ya que a su edad qué van a encontrar mejor o “para esto hemos quedado amigo”.

La inacción provoca otro tipo de acciones, pero puede que sean las que no esperamos.

Chapter 4. Botón rojo.

Romper antes que pegar.

Cuando en una relación nadie levanta la mano para decir lo que no le gusta, el cómo no le gusta o en que puntos se encuentra distancia, la relación se termina.

Cuando en una empresa no levantas la mano, no te aplicas las dinámicas de valores internas, no creces o no hacer crecer a tu equipo, la relación laboral debe de terminar. Eso también es cultura organizacional simbiótica.

Seguro que habéis sido los mejores amantes del mundo (pillines). Los mejores, no tengo duda, pero si la cosa se ha enquistado en no seguir una misma linea de vida, mejor separarse y que ninguno viva la vida que desea tener. Dicen que siempre hay un hilo rojo que a todos nos une con nuestra pareja ideal. Seguro que si tienes confianza en que eres bueno y no ves las señales que manda tu empresa, seguro encuentres ese hilo.

Chapter 5. ¡Perdón!.

“Maldita catarsis”.

Cuando las personas hablamos de que las empresas tienen que ser empáticas, inteligentes y acordes a la realidad en la que se vive, corren el problema de que la empatía no puede ser en un único sentido como ya hemos escrito sobre cultura organizacional.

A mi me mata no hacer algo que está en mi mano y si sólo ves que es la empresa la que debe de hacer cosas por ti, quizás te merezcas en el futuro otro tipo de empresa. Espero tengas suerte de conocerla mejor, que no te ocurra como cuando quieres ver una serie en Netflix con tu pareja.

Como dice un amigo mío “mamasita que me quede como estoy” que ya no creo que llegue a mucho más, aunque mi amigo siempre parece que se equivoca.

P.D.

Perdón por esta catarsis.